No he podido evitar estremecerme cuando he visto cortar dos árboles, un fresno y un chopo, que había (ya no) delante de las oficinas donde trabajo. Podía sentir en mis entrañas los dientes de esa motosierra, mientras un hombre cortaba sus gruesos troncos sin compasión alguna, primero el fresno, después el chopo. Sentía (siento) como si una parte de mí se fuese con ellos.
Eran dos ejemplares magníficos que nos regalaban generosamente su sombra, nos protegían de los vientos y nos amenizaban muchos momentos con dulces cantos al agitar sus hojas y ramas acariciadas por el viento. También eran cobijo de innumerables pájaros que agradecían, con sus alegres cantos, su presencia y todo cuanto les brindaron durante tantos años.
Quedó desnudo y desprotegido el rosal que se cobijaba entre ellos. No sé si seguirá ahí por mucho más tiempo. Tal vez le depare el mismo destino que a sus dos compañeros.
Ahora, en ese mismo lugar, sólo queda un espacio vacío, mudo, frío, sin apenas vida, salvo la del rosal... mientras dure.

Bueno, como dicen, en la vida hay que tener un hijo, escribir un libro y plantar un arbol!
Pobres, no sabes por que los han quitado???
Un saludo, Mireya
Van a construir otro edificio, Mirreya. Aunque sé que es algo que lamentablemente sucede muy a menudo, no termino por acostumbrarme. Un saludo. Bienvenida a este blog.
Una verdadera pena. Esas acciones se volverán en nuestra contra, nos estamos cargando la belleza del mundo, nos estamos cargando el planeta.
Ese recuerdo te acompañará seguramente mucho tiempo. Tal vez cuando hayan construído pongan algún arbol nuevo para sustituir a los que ahora han muerto. ¿Verdad que sería bonito?
Un abrazo.
Es posible, Veli. Esos árboles estaban en el lugar donde habitualmente salimos para fumar en el trabajo. Eran preciosos y no dejaban indiferentes. Ni te imaginas la cantidad de posts que fueron inspirados bajo sus sombras. No sé qué pondrán cuando terminen el edificio. Ojalá planten árboles en el recinto. Con estos dos, son muchos los que ya han caído (no sé si en algún comentario de algún amigo en La Coctelera ya lo mencioné). Hubo unos cipreses a la entrada que intentaron trasladarlos a otro sitio, también cerca de las oficinas, y todos los esfuerzos que están haciendo para salvarlos son inútiles. Esos cipreses, si sobreviven, será un milagro. Antes, cuando salíamos de la oficina, el jardín (inmenso) se veía precioso. Ahora es un paisaje de tocones mutilados en el suelo, con apenas algunos hierbajos que se van abriendo camino con las lluvias. Son lo poco que va quedando de vida vegetal. Hay una parte que espero que no toquen (en mi opinión, para la obra del nuevo edificio no sería necesario). Ya veremos qué es lo que pasa.
Un abrazo.
Será difícil que los árboles arraiguen en otro lugar si estaban crecidos :(
Aquí utilizamos una expresión para referirnos a las plantas cuando las cambias de tiesto y se van quedando mustias por más cuidados que les dediques: "la planta ha hecho sentimiento", se muere de pena porque no es su sitio, su tierra... Seguramente a los árboles les pase lo mismo y, en cualquier caso, vuestro paisaje se queda un poco más vacío. Una pena.
No lo sé, Haru, pero sí me parece posible que se hagan al sitio donde echaron sus raíces inicialmente. En efecto, estaban bastante crecidos. Tenían buenos troncos y eran muy altos. Para su traslado, en mi opinión como inexperto, dejaron poco cepellón. Es muy posible que dejaran gran parte de sus raíces cortadas de mala manera en el lugar donde estaban. Sí, una pena.