Pensé que sólo era un chiste cuando lo oí por primera vez, hace muchos años, aquel que decía:
(Toc, toc)
- ¿Quién es? -preguntó el muchacho.
- ¡Soy yo! -se escuchó al otro lado.
Abrió la puerta, y sorprendido descubrió ¡que era él mismo!
Fue un simple gesto, el de abrir la puerta de su corazón, lo que le sirvió para encontrarse con la esencia de sí mismo. Y yo, ingenuo de mí, me reí ese día creyendo que se trataba tan sólo de un chiste. ¡Qué cosas! ¿Verdad?
Jesús

:) ...es muy bueno
otro beso