Fue algo que surgió ayer en una conversación con Barbara y me pareció curioso e interesante, sobre todo, bastante gráfico para comprenderlo con facilidad (os pido un poco de paciencia y seguir leyendo).
Tal y como estéis sentados frente al ordenador, soltad el ratón, distanciaros un poco de la mesa, a distancia suficiente para seguir leyendo, y haced el gesto de cruzar los brazos, más ó menos, como se muestra en la imágen del post (la sonrisa es opcional, aunque haciéndolo con buen humor ayudará).
¿Estáis ya en posición? ¡Estupendo! Ahora vamos a hacer un pequeño cambio. Observad qué brazo está sobre el otro, si el izquierdo ó el derecho, e intentad adoptar la misma posición pero al contrario, esto es, poniendo esta vez encima el brazo que estaba anteriormente debajo. Dependiendo de la persona, esto podría resultar más ó menos costoso. Paciencia, e intentadlo.
¿Lo habéis logrado ya? ¡Estupendo! Ya habéis dado el primer paso en lo que supondría un cambio de hábito, aunque lo más curioso viene ahora: colocad los brazos sobre la mesa ó sobre vuestras rodillas, cerrad los ojos unos segundos y, cuando estéis preparados, intentad curzar de nuevo los brazos de la nueva forma indicada (al revés que como de constumbre).
¿Mejor? Posiblemente, aún os pudo costar un poco, pero no está mal, si pensáis que habitualmente lo hacíais al contrario y aún no tenéis la constumbre de hacerlo así. Seguid intentándolo varias veces hasta que os salga con cierta facilidad. Al principio, requerirá que prestéis atención al hacerlo. Si habéis optado por sonreir, mantened la sonrisa (también vale la sonrisa interior). Os ayudará.
Ahora, vamos a complicarlo un poco más. Esta vez, necesitaréis la ayuda de alguien que esté cerca (si no es así ó no es el lugar apropiado, lo podréis hacer en otro momento). La idea es que contéis a esa persona el ejercicio que estáis haciendo y que en cualquier momento, sin previo aviso, os de la orden de cruzar los brazos, momento en el cual, lo haréis de la nueva forma (al revés que como de constumbre). Sería buena idea repetir ésto varias veces, a intervalos irregulares de tiempo, uno en frente del otro, sin prisas.
Posiblemente, os vuelva a suceder que os cueste. Sigue siendo normal. Será necesario practicar y repetir el nuevo hábito a adquirir muchas veces, las primeras de ellas prestando mucha atención, hasta que vuestro cerebro haya aprendido una nueva orden y la ejecute cada vez que reciba la instrucción "cruza los brazos". Incluso aunque hayáis tomado práctica y lo logréis con aparente facilidad, pudiera ser que algún día os sorprendiéseis con los brazos cruzados de la misma manera en que lo hacíais al pricipio. También es normal. Cuando estamos desprevenidos, nuestro cerebro "busca" de manera inconsciente la reacción que esté más arraigada en nosotros y la ejecuta. De ahí la importancia de mantenerse atento, sobre todo al principio. Un cambio de hábitos lleva tiempo, dependiendo del hábito y de la persona, unas veces más que otras.
Si lo pensáis, con nuestra actitud ante la vida, nuestra reacción ante determinados estímulos, también es un hábito que aprendimos de una manera determinada. Cambiarlo, requerirá varias cosas:
- Tomar conciencia de ese hábito
- Querer cambiarlo (ésto es imprescindible)
- Encontrar la nueva manera de hacerlo
Después, será necesario repetir el par estímulo-reacción con la nueva reacción, aunque al principio nos cueste lograrlo. La repetición (constancia) irá creando el nuevo hábito, aunque conviene saber que habrá momentos, hasta que el nuevo hábito esté adquirido, en que estaremos desprevenidos y la reacción más inmediata que surgirá será la que teníamos inicialmente. Será necesario volver a tomar conciencia de ello y no decaer en el intento de cambiarla por la nueva reacción ante ese mismo estímulo.
Sé que todo ésto ya lo sabíais, que no he contado nada nuevo, pero me pareció que un ejemplo gráfico ayudaría a asimilar mejor la idea, puesto que intervienen más sentidos en el proceso de asimilación y, además, se trata de algo que ponerlo en práctica podría resultar incluso divertido. Cada vez que te "equivoques" en la manera en que reaccionas ante una situación que querías cambiar, acuérdate de lo que te costó cruzar los brazos de manera diferente, aunque en realidad, no es necesario que cambies el hábito de cruzar los brazos. Fue sólo un ejercicio ó un juego. ¡Ánimo!

Pues sin tener a alguien cerca en estos momentos, para que me pueda dar la orden, lo he intentado varias veces y sigo en mis 13 de poner los brazos como al principio...pero que terca y obtusa soy, por favor¡¡¡¡¡
Besos
¿Sigues sonriendo? Es sólo un juego. Lo importante, es la idea. Espero haber sabido transmitirla. Me parece importante recalcar la idea de no desistir ó "tirar la toalla" porque no nos salga a la primera, posiblemente, ni a la segunda ni a la tercera. Y ahora no hablo de cruzar los brazos, sino de lo que queramos hacer. Conozco bien la sensación que transmites en tu comentario, Almagra. La tengo con mucha frecuencia. Es lo que tienen este tipo de trabajos. Afortunadamente, también hay momentos de los otros, y cuando bienen, son muy gratificantes, aunque seguro que también lo sabías.
Un besote.
Lo consigo, pero me cuesta. y si quiero hacerlo con los ojos cerrados, me parece más complicado aún...jeje
Los hábitos son dificiles de cambiar, pero que se puede, se puede.
Bonita reflexion.
buenas tardes y besitos
Estupendo, Kilifa. Claro que se puede. Que tengas buena tarde.
Besos para tí también.
Es cierto que cuesta, como cualquier cambio que hagamos en nuestra vida, pero eso no quiere decir que nos podamos acostumbrar a ese cambio...es cuestión de seguir intentándolo. ¡Buen ejemplo y buen juego, Jesús!
Besos.
Bonito ejercicio y muy buenas reflexiones. Un beso, Jesús. Mua!
Lo seguiremos intentando, Angelsinalas.
Bonito beso y muy agradable tu elogio, Unsolete.
Que tengáis las dos un buen día. Os mando un beso.
Curioso juego ,Jesús (( ; yo, como Almagra ,soy un poco terca, ayer me tuve que hacer el psicotécnico para renovar el carnet de conducir y me dí cuenta que estaba un poco "espesa", voy a intentarlo de nuevo ...
un besote grande
Vas bien, Conxa. Se necesita ser un poco terco para conducir. Con el psicotécnico, lo único que hacemos es confirmarlo. Tendrás que disimular, si no quieres que se den cuenta (en Tráfico son más tercos aún).
Lo lograrás, estoy seguro. Un besote.
Firmado: un conductor muy terco.
Veo que la técnica es aplicable a muchos aspectos y ámbitos de nuestra vida, pero sabes en lo que estaba pensando según lo leía? En el tabaco. A lo mejor, encendiendo el cigarrillo del revés, con lo malísimo que está, acabaría por no encender ninguno. Bueno, tengo otro sistema, sólo tengo que retomarlo y aplicar una norma básica: ser consciente.
Puede parecer una broma pero hablo muy en serio.
Otro beso.
¿Sabes cuántas veces encendí por error un cigarrillo al revés? Con eso, claro que dejas de fumar... esa porquería y te enciendes un pitillo a la antigua usanza, vamos, como los 50.000 anteriores.
Bromas a parte, yo también debería hacer algo más y puede que tu punto de partida sea bueno: ser consciente.
Un beso sin humos.