En muchas de las cosas nuevas que queremos aprender, a menudo nos encontramos con algunos aspectos que nos gustan algo menos. Mi caso particular con el Karate-Do, es precisamente el Kumite. Aún así, trabajo por hacerlo lo mejor que puedo.

Además de formar parte inevitable del entrenamiento, reconozco que es una buena manera de practicar la técnica aprendida, más aún en los términos en que se realizan en nuestro Dojo, muy lejos de la competitividad y más próximo al trabajo en equipo entre buenos compañeros.

Cabe decir que la elección del Uke ó compañero de trabajo en las técnicas de Kumite, supone una satisfacción para quien lo elige y un honor para el elegido. Tanto es así, que cuando elegí al Uke para mi próximo examen de grado, posiblemente dentro del primer trimestre del año próximo, se emocionó tanto, que me abrazó y me expresó el honor que suponía para ella participar como Uke en mi examen.

Desde entonces, trabajamos cuanto podemos en preparar los diferentes Kumite que tendré que realizar con ella el día del examen. Además, está siendo una excelente asesora en la preparación de las diferentes técnicas que presentaré ese día. El honor, lo está siendo para los dos.

Espero algún día tener el honor de servir de Uke para algun@ de mis compañer@s en el Dojo.