Ayer, tras publicar la receta de Arroz con morcilla de berenjena, decidí que sería buena idea ir al Dojo, a mi primera clase de Karate-Do del 2009. No asistieron muchos compañeros, pero los que fuimos pudimos trabajar bien, con bastante espacio.

Los miércoles, como es habitual, tuvimos Kumite y me pareció buena idea pedir a Esther, quien será mi Uke cuando el Maestro diga que estoy preparado para el examen de grado, que me concediese el primer Kumite del año. El roscón de reyes quedó sobradamente quemado con la clase de ayer; ¡bien por ello!

Claro, que después el Maestro anunció que era el cumpleaños de una de las compañeras, que precisamente ayer cumplió los 18, y tras la clase estuvimos de celebración con algún dulce que habrá que quemar el viernes ;)

Me alegra que el cambio de cifra en el año no haya alterado la ruta del Camino de la mano vacía. El recibimiento del año Nueve con el Maestro y los compañeros en el Dojo fue, sin duda, muy caluroso (en todos los aspectos).