Había una vez una pequeña aldea, no importa donde, porque en ésta historia lo más importante no es la aldea, sino las personas que en ella habitan.
En aquella aldea, cada persona hacía lo que sabía, como mejor sabía. De ésta forma, todo quedaba hecho en la aldea y nada quedaba por hacer. Podríamos decir que los habitantes de ésta aldea, eran felices, cada uno con lo que hacía, porque lo que hacía, no sólo era para él, sino para quien lo necesitara en aquella aldea.
Y así, había un agricultor que se encargaba de cultivar los campos, proporcionando así el sustento de todos, que no eran muchos. Pero resulta que el agricultor, no sabía hacer herramientas para su trabajo, así que se las pedía al herrero, y éste, experto en el trabajo del hierro, se las proporcionaba.
Resulta que el herrero, no sabía trabajar la madera para poder hacer el mango a algunas herramientas, para que su uso fuera más cómodo, así que se los encargaba al carpintero.
La destreza del carpintero en el trabajo de la madera, era por todos conocida, pues también hacía los muebles para las casas de sus vecinos en la aldea, por supuesto, también para la suya.
Había también un zapatero, que fabricaba con sus manos el calzado para él y para todos sus vecinos, pero resulta que el zapatero necesitaba también herramientas que le pedía al herrero y también un banco para trabajar la piel, que se lo encargaba al carpintero.
Un día, por la sencilla razón de que le llegó su momento, el carpintero (ó el herrero, ó el zapatero, ó el agricultor, quién sabe si el panadero) murió. En apariencia, lo que esa persona hacía, se quedó sin hacer, aunque en aquella aldea, cuando ésto sucedía, se apañaban como mejor podían hasta que alguien aprendía el oficio de quien se fue.
Y así, entre unos y otros, cada uno con lo que sabía hacer, aunque no supiera hacer otra cosa, lo hacía tanto para él, como para sus vecinos. De ésta forma, todos tenían lo que necesitaban, hacían todo cuanto era necesario hacer y nada ó muy poco, quedaba sin hacer en aquella aldea, donde no era necesario que todos supieran de todo, pues siempre habría alguien que supiera ó aprendería hacerlo, que además estaba dispuesto a ofrecerlo.
Y colorín colorado, la historia en ésta aldea, aún NO ha terminado.
Jesús

Esa historia me recuerda a algo..jeje
Y claro, como yo no sé hacer haikus, pongo las fotos..jeje
Una aldea preciosa, la nuestra!!!
besitos y muy buen día.
No me deja la Coctelera registrarme hoy, pues empezamos bien¡¡¡
Bonito cuento, me encantan los cuentos que tienen tanto de realidad, y las historias con moraleja.
Pero... cuando repartamos tareas, yo puedo hacer haikus, cantar un tango, pero lo de las abejas ¡ni de coña!
Precioso Jesús, por lo que significa; he de confesarte que yo también tuve momentos de risa al leer lo que escribimos, ¿estamos locos? si, ¿pasa algo?.
Besos a toda la aldea.
Ya me ha ddejado registrarme.... pues ahora con mi avatar de morritos, repito lo de antes.
Muacs
esto es un rollo...no vá...
les ha vuelto a caer la máquina hoy...
Bueno, veo que Tess se anima con todo, menos con las abejas!!! jeje
venga guapa, acompañame al campo...verás como no pican, a no ser que las molestes...
Uyyy, ya te veo...correr...jeje
¡Qué mala eres!!! :o))
Kili, es que yo soy muy urbanita..., quien disfrutaría enormemente sería mi chico, !!!mira que le va la naturaleza¡¡¡.
Y las "urbanitas" no pueden disfrutar de la maravilla de la naturaleza?
Venga, a eso le llamo yo ser sosa...no urbana..
Yo soy de pueblo, pero de un pueblo grande, y costero, dónde la población se multiplicaba en verano...
Y no por ello me niego la posibilidad de disfrutar de la maravilla que me ha puesto la vida delante..
Quizás ya me esté resignandome a eso...me huele a vejez...o a madurez, como quieras decirlo...jeje
besitos
Si claro, si disfrutarla la disfruto y aprecio su belleza, (tenemos una casita en el campo también), pero en pequeñas dosis y nunca rodeada de abejas..jeje
jeje
es porque no las ves, que seguro las hay...
Por cierto, me acabo de imprimir tu post, y voy a intentarlo...pero solo intentarlo, ok?
y si no me aclaro, pues nada...me especializare en otra cosa...como en la cria de abejas...jeje
un buen relato, con moraleja..,
ya veo que estáis reunidos en la hora del café.
me alegro de compartir, un abrazo.
dawn, me alegra verte por aqui y te mando un abrazo especial, te tengo abandonada (tú sabes por qué), aunque te sigo leyendo, me encanta que compartes este espacio.
Un beso muy grande
con tu pemiso jesús...
Dawn..solo o con leche?
Pastitas? tengo la caradura de cojer esos pastelitos que seguro al anfitrión no le importará...
besitos
Un post estupendo, que sencillo es ser feliz y vivir en paz. Un besazo
No sabes la de veces que en los últimos días piendo en el sistema de trueques, yo te doy algo que necesitas a cambio de lo que tu me puedes dar, que yo no tengo ni se como hacerlo...un sistema tan antiguo como la humanidad misma y ahora tan en desuso.
¿Truequeamos? pues aunque sea con algo que ambos podemos dar por igual, cambio besos por más besos, jajaja.
Kilifa, lo único que me molestaría de ésas pastas es no probarlas. Con una me conformo.
Dawn, para la hora del café, si no lo es, preparamos uno entre todos, y hacemos que sea la hora, ahora mismo, si queréis.
Tess, lo de las abejas lo dejamos a la experta, que por ahora tampoco me apaño con ellas. Seguiré cocinando Haikus en tanga, digooo, cocinando Haikus ó cantando tangos :D
Mis-esencias, mucho más de lo que parece. Tan sólo es cuestión de querer. Lo demás, poco a poco lo podemos ir haciendo posible.
Hecho, Almagra. ¿Sólo ó con leche? (buena leche, no mala).
No sé si debería decirlo, aunque eso lo sabré con el tiempo. Es el primer cuento que escribo en toda mi vida.
Hay algo que funciona muy parecido a tu cuento, Jesús: los bancos del tiempo, sobre los cuales he posteado alguna vez. Desde que vivo fuera de BCN me rondaba por la cabeza implantar la idea en el pueblo; conecté con un partido del Ayuntamiento en Navidades y ¿ te puedes creer que no les interesa la idea, ni siquiera con la crisis que hay, ni con motivos electoralistas , ni nada de nada ?
Poesía, recetas,...y ahora cuentos ¿ huelo a futuro libro ?
Un abrazo.
Qué agradable visita la tuya, Eric. Gracias y bienvenido de nuevo entre nosotros.
Entiendo, lo que me cuentas. Supongo que estará tan arraigado el sistema actual, que pocos serán quienes puedan siquiera imaginar que podría ser de otra manera, y menos aún quienes se animen a intentarlo. Es una lástima, pero creo que es así.
¿Futuro libro? No forma parte de mis planes, aunque si se tercia, podría ser una posible salida, camino ó como quieras llamarlo. Por ahora, prefiero llamarlo presente escrito.
Un abrazo, Eric.
Todo está relacionado, todos dependemos de los demás y formamos parte de esa cadena; en esa comunidad idílica nada queda por hacer porque todos saben y quieren formar parte de ella. Pero no adelantaré a contecimientos, espero a leer lo que falta.
¿En esta casa no se merienda? ¿Un té?
:) Besos.
Si walden, rojo por favor y si quedan magdalenas de esta mañana de Cafe Paris, estupendo sino... Jesús prepara algo para picar.
Besos
Así que hasta habeis merendado...joé, como os lo montais!!
A mí se me ha complicado...y no he podido estar.
besitos
No falta nada, al menos intencionadamente, Walden (aunque tampoco tengo claro qué querías decir con ésto). Si bien tu lectura podría ser también una de ellas, y por supuesto perfectamente válida, lo que pretendía transmitir es algo diferente: creo que hay cierta obsesión en nuestra cultura (es algo heredado no sé exactamente de quién) a saber de cuanto más mejor, sin embargo, no es necesario llegar a tanto, y mucho menos llegar al extremo de angustiarnos por algo que no sabemos. No reconozco ninguna obligación de saber de todo, ya habrá otras personas que lo sepan hacer y seguramente podamos ofrecerles algo que esas personas no sepan hacer.
En el post "Sueños", decía algo así:
"Un lugar donde mis capacidades sirven para cubrir las incapacidades de otros, de quienes cubro mis propias incapacidades con sus capacidades, y así nos complementamos".
Enlace al post: http://iblogico.lacoctelera.net/post/2008/09/24/suenos
No se trataría tanto de dependencia entre unos y otros, como de complementación, y qué bonito que así sea. Pienso que en nuestra vida diaria, de alguna manera ya está siendo así y, especialmente con los más próximos, podemos vivirlo además de otra manera, pudiendo así sentirnos mejor, cada uno con lo que sabe hacer y también puede ofrecer, sea lo que sea.
Tess, si es té rojo, mejor que madalenas, una tapitas de jamón, aunque sea del bueno y algún queso curado ¿no? A menos que el té del que hablas no sea de uva fermentada, claro ;)
No te preocupes, Kilifa, que aún hay jamón. Yo no tomo, prefiero queso (que por supuesto también hay). ¿Que cómo nos lo montamos? Sobre pan, para acompañarlo mejor. ¿Te apuntas?
;)
Oops! Creo que no dije nada. Buenos días a tod@s. Os mando un beso.
Jesús nos lo montamos muy bien, jeje. Elije mejor un vinito para las tapitas de queso y jamón, y lo ponemos de apertivo hoy.
Besos de buenos días.
Jooo... Estais hechos unos sibaritas... ayer no pude casi comentar y me perdí el tapeo. :o))
Jesús, el cuento es una delicia, con una mioraleja fantástica; todos somos necesários e importantes, pero nadie es imprescindible.
Me ha encantado y está contado de una forma deliciosa. Te felicito.
Un besazo, cuentista :o) Y para los demás también
en realidad esto es lo que sucede ya, lo que ocurre es que somos animales, en el mejor sentido de la palabra, y competimos, por instinto y por supervivencia. eso no quiere decir que esté bien, ni que no se pueda mejorar el sistema, para eso somos racionales y conscientes. pero por qué cada uno una cosa? por qué no puede el agricultor fabricarse sus propias herramientas y el carpintero plantar sus propias lechugas? no tiene nada de malo querer más, o desear saber más...lo malo, como siempre, son los extremos. a ambos lados.
muchos besos
Gracias, Lidia. Trato de hacerlo lo mejor que sé. Me gusta escribir y compartir lo que escribo, con independencia de que sea bueno ó no. Un abrazo.
Diste de pleno, 123, sucede ya, solo que lo tomamos con competitividad y seguramente sea mejorable (ésto especialmente sin duda). El poner una sola cosa como nuestro conocimiento, tómalo como un símbolo que representa "no podemos saber hacer de todo", no como algo que piense que debiera ser así. También puedes tomarlo como nuestra especialidad, lo que mejor sabemos hacer, aunque no necesariamente lo único. Digamos que en extremo contrario de saberlo todo hasta el punto de no necesitar de nadie (algo por otro lado imposible, aunque sólo fuese por tiempo, aunque lo es por muchas más razones).
¿Sabes cuantas cosas desconozco? Yo no tengo ni la menor idea, pues al desconocerlas, no puedo ni siquiera cuantificarlas, precisamente por desconocimiento. Pero puedo imaginar que muchísimas, incluso que lo que sepa, sea realmente insignificante comparado con lo que pudiera haber.
¿Cuántas veces nos hemos sentido mal por no saber hacer algo que en apariencia nos resultaba tan nimio? Yo no sé tú ó much@ de vosotr@s, pero yo puedo aseguraros que muchísimas, hasta que me di cuenta de que no era necesario ni obligatorio saberlo todo y que además habría alguien que lo pudiera saber para ayudarme.
¿No es más bonito, si yo no sé algo, pedírtelo por ejemplo a tí si sé que lo sabes hacer y viceversa, estableciendo así un vínculo más que nos une, que pretender competir entre nosotros y anular una parte de lo que nos une?
Es la idea que pretendo transmitir con éste cuento, aunque ciertamente, podría tener más lecturas, todas ellas perfectamente válidas.
Debo estar pasando por una fase, digamos, "lenta"; no tengo tiempo de escribir en mi blog, no doy abasto con los vuestros y, cuando leo a alguno de vosotros y pienso contestar más tarde, no os encuentro. En fin, espero que dure poco. Pero aprovecharé haber encontrado este post porque tenía pendiente un comentario para hacerte una pregunta ¿qué representa tu nuevo avatar? ( no consigo distinguirlo). Y ahora el comentario pendiente: no solo es por competitividad ese afán por saber de todo ( lo cual es manifiestamente imposible); existe otro motivo: la búsqueda del reconocimiento "del otro", el ser aceptado, que está unido a una falta de autoestima y minusvaloración de uno mismo.
Un abrazo Jesús.
Hola, Eric. Como te dije en tu blog, es un alivio saber que estás bien, aunque por las razones que sean nos tengamos que ver poco. Me gustaría que nos pudiésemos ver algo más, pero si por ahora tiene que ser así, bien está. Ya vendrán tiempos mejores. Mientras te vaya bien, estoy más tranquilo.
El nuevo avatar no es otra cosa que el interior de un Piano (en mayúsculas) abierto, mostrando su arpa interior. Como dije a Walden, es el Steinway & Sons más asequible que encontré, que además cabía en el avatar, por tanto, también en casa.
En cuanto a tu comentario, seguramente tengas razón, si bien no lo había visto hasta ahora exactamente así, especialmente en lo referente a la falta de autoestima y minusvaloración de uno mismo. Puede que también guarde alguna relación ¿porqué no?
Un abrazo, Eric. Es un placer leerte, aunque sea de cuando en cuando.