La vida, en ocasiones, parece querer ofrecernos un gesto de alegría, de paz, de no sé qué exactamente, pero sin duda, de efecto muy agradable. Ésta vez, lo hizo a través de la mirada y gestos de un niño.
Ésta mañana fui a hacerme el reconocimiento médico que la empresa nos ofrece anualmente a todos los empleados. Opté por ir en metro, y ya de regreso, un niño de apenas un año, me miraba fijamente, con curiosidad. Pronto, su curiosidad es expresó en un claro deseo de venir a mis brazos.
En vista de su insistencia, y también de una repentina necesidad por sentirle entre mis brazos, le dije a su madre que si él quería, no me importaba que viniera conmigo. Aún había tiempo de poder estar juntos.
La madre asintió con una sonrisa y dejó que el niño viniese conmigo. Lo tomé en mis brazos. Durante unos instantes, nos observamos con curiosidad, jugueteamos, sonreímos, nos tocamos, nos sentimos... Su intranquilidad se volvió repentinamente en calma. Todos mis pensamientos volaron y quedaron mis sentidos libres para disfrutar de aquel instante. Fueron unos pocos minutos realmente intensos, que al final, dibujaron en él una sonrisa que reflejaba un claro... ¡qué buen momento juntos! ¿verdad?
Jesús

Ummmmmmmmm, que rica sensación,eh???
Regalitos que nos da la vida si los sabemos ver (( ;
Buen día,Jesús.Un abrazo.
Y aunque los veamos, Conxa. A veces, sólo nos falta dar el paso de disfrutarlos y no dejarlos pasar. Debo admitir que en otras ocasiones no presté atención. Hoy, además, quise vivir el momento que se presentó. Fue realmente bonito.
Buen día, Conxa. Otro abrazo grande para tí.
Son detalles, gestos como este que a veces brinda la vida y por un rato todo se ve de otra manera.
Un abrazo.
Creo que se te ha escapado un detalle igualmente importante y que refuerza tus emociones y sensaciones: el hecho asombroso hoy en día de encontrar una madre que deje que su crío vaya a los brazos de un desconocido.
" ¡qué buen momento juntos! ¿verdad?"
Hay sonrisas que lo dicen todo, Jesús, pero como no os hemos podido ver la cara nos conformados y disfrutamos este relato tan tiernovo; ese encuentro si que es un regalo, se ve que estábais en sintonía.
:) Besotes
Maravilloso sentir esas sensaciones el uno y el otro..., curioso desde luego el hecho de que una madre ceda a su hijo, significativo que tú quisieras tomar a ese niño; normal que el peque se quisiera ir a tus brazos, no me extraña nada, con esa sonrisa y esa mirada, cualquiera se siente a gusto cerca de ti... regalas paz, a mi, al menos.
Un beso enorme, AMIGO
pues si que es raro, si...pero me alegro de que ella también se dejara llevar del momento y los tres pudieseis disfrutarlo ;)
muchos besos
¡Un momento de felicidad compartida! Seguramente no vas a olvidar este día en mucho tiempo, Jesús. Los niños son lo mejor que tenemos en este mundo.
Me ha dado alegría este artículo: la felicidad es contagiosa.
Un abrazo
Sí que fue algo extraño que la madre accediera. Puede que éste gesto contibuyese a que viviéramos ése momento así. Desde luego, tardaré en olvidarlo. Supongo que ella, al ver bien a su hijo, lo disfrutó también.
Un abrazo a tod@s