"La enfermedad es vivir en la rutina, con valores ajenos, sin haber estado nunca en contacto con la vida que fluye dentro de cada uno, sin haber sentido la complejidad de la propia experiencia, de donde surgen las alternativas".
Eugene T. Gendlin
Un lugar donde lo aparentemente ilógico cobra sentido (al menos para mi).
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"La enfermedad es vivir en la rutina, con valores ajenos, sin haber estado nunca en contacto con la vida que fluye dentro de cada uno, sin haber sentido la complejidad de la propia experiencia, de donde surgen las alternativas".
Eugene T. Gendlin
:) Leo el texto y creo que es fácil estar de acuerdo con lo que dice. La enfermedad, o lo que acabará conduciendo a ella, es no hacernos caso a nosotros mismos, no conocernos, no dejarnos sentir y expresarlo, actuar siempre en función de las expectativas de otros... Lo ví y lo sufrí en mí, ahora lo sigo viendo en algunas personas cercanas, unas veces desquiciadas, otras deprimidas, pero instaladas en un rutinario vivir/hacer/cumplir con el deber (cuando todo en su vida se ha convertido en un deber)... Vivir constreñidos por una especie de camisa de fuerza a la que cada vez le aprietan más los lazos. (Quizás no me explico bien, Jesús, tiendo a ver imágenes cuando leo)
más que enfermedad es una tristeza...dejar que la vida pase de largo sin sumergirte en ella es más bien una lamentable pérdida de tiempo. pero todo requiere un aprendizaje, y cada uno necesitamos el nuestro.
muchos besos
uyss.... mejor hoy no opino que vengo chunga jajaja
besos y mas besos, amigo.
Te explicas perfectamente, Walden. La rigidez es quebradiza y permite poco movimiento ó muy limitado. Su opuesto, la flexibilidad, ofrece más libertad de movimiento, por tanto, más posibilidades. Es cuestión de abrirse a ellas, aunque como bien dice 123, a cada uno nos lleva nuestro tiempo. No debiera ser ése tiempo, especialmente cuando es mayor del previsto, la razón de "tirar la toalla". Afortunadamente, ésa camisa de fuerza cada vez más prieta, no es real en el sentido literal de la palabra, aunque conviene matizar que el apriete de lazos no viene de fuera, sino de dentro de cada uno, cada vez que aceptamos y adoptamos ésas razones como nuestras. De fuera vendrá, en todo caso, el intento, pero las manos que los acaban apretando son las nuestras.
Paradójicamente, la complejidad de la propia experiencia es en muchos casos, no digo que todos, que tampoco sería cierto, más una percepción que una realidad, cuando finalmente nos animamos a dar el paso. ¿Nunca te has preguntado algo así como "cómo no lo hice antes, si resulltó ser tan sencillo"? Personalmente, puedo decir que varias veces. Lo mejor: la sensación de hacer algo coherente con lo que pienso, con lo que siento, a pesar de las dificultades, incluso de las posibles consecuencias, que hasta ahora, en todo caso, me resultaron asumibles, más de lo que pensaba.
Aún así, no me considero una persona especialmente sana, en el sentido que pretendo dar al post, sino comoo mucho una persona que empieza a sanar de una larga enfermedad.