En ocasiones se hace especialmente necesario finalizar una historia para dar el comienzo a una nueva, ó simplemente dar continuidad a una misma historia como si de un nuevo comienzo se tratase, procurando obviar lo sucedido en el pasado de ésa historia, al menos evitando en lo posible que dicho pasado nos condicione de manera negativa en la nueva etapa que queremos comenzar.

Éso sí, para que funcione, también se hace necesario que el paso sea firme, deciso, y sobretodo constante, ya que de lo contrario podría servir de poco y acabaría siendo, sin más, la prolongación de una misma historia, sin cambio alguno.

Para que se produzca un cambio, hay que crear el espacio suficiente y las condiciones adecuadas que lo permitan, dando así paso a la oportunidad de que suceda algo diferente.

Jesús